viernes, 20 de junio de 2008

Julio

No tengo nada que agregar.
Era un buen hombre.
Un excelente ser humano.
Me caía bien.
No lo conocí mucho.
Nunca tuvimos lo que se llama una “conversación”.
Sólo su sonrisa y su abrazo.
Compartimos alguna que otra lectura.
Le gustaba mucho Rene Char.
Eso es todo lo recuerdo.
¿Qué si me hubiera gustado conocerlo mejor? Por supuesto
¿Y ahora?
Ante el rostro del horror
su sonrisa y su abrazo.
Su sonrisa y su abrazo.

Y como decía Celan: las palabras vuelven al silencio.

2 comentarios:

Warren/Literófilo dijo...

que en paz descance Julio.

Maria Morales dijo...

muy hermosos ante como decis vos, el horror.