No tengo nada que agregar.
Era un buen hombre.
Un excelente ser humano.
Me caía bien.
No lo conocí mucho.
Nunca tuvimos lo que se llama una “conversación”.
Sólo su sonrisa y su abrazo.
Compartimos alguna que otra lectura.
Le gustaba mucho Rene Char.
Eso es todo lo recuerdo.
¿Qué si me hubiera gustado conocerlo mejor? Por supuesto
¿Y ahora?
Ante el rostro del horror
su sonrisa y su abrazo.
Su sonrisa y su abrazo.
Y como decía Celan: las palabras vuelven al silencio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
que en paz descance Julio.
muy hermosos ante como decis vos, el horror.
Publicar un comentario en la entrada