Fotografía C
Tus manos, como tu corazón, echas un puño:
un sueño, o el recuerdo de un sueño.
La noche es siempre imposible de sostener,
sin importar lo que te digan, y no hay otro gesto
que los hombros encogidos, los cordones sin amarrar,
como si pudieras sentir el peso
de todas las cosas sobre tus pestañas.
Al final no son las mentiras que dijiste,
sino en las que decidiste creer.
Fabra I Puig
Toma la palma de tu mano, corre sus dedos por las líneas.
Puedes ver el reflejo de sus ojos sobre tu mano
como un Zahir, y tu voz es un mensaje fallido.
Esta noche en Barcelona es como cualquier otra noche
en cualquier otra ciudad del mundo; su mano no es diferente
a cualquier otra mano, y sin embargo lo es:
contraria, terrible, como una puerta abierta.
Te levantas, y cuando la persona junto a ti te mira
sientes que acabas de perder algo importante,
algo que nunca vas a recuperar y que, sin importar que tanto lo intentes,
nunca sabrás exactamente dónde quedó.
El día siguiente en el tren a Madrid, el paisaje es la palabra “distante”.
En tu mano ya no quedan las líneas;
alguien ha reemplazado tu corazón por un pedazo de papel.
Como una moneda, éstas cosas son intercambiables,
pero es culpa de un mal mercader dar más
de lo que se ha recibido.
Fotografía B
No es hasta que tu hijo ha crecido lo suficiente
que te das cuenta que vas a morir. Como el golpe de un camión:
no lo verás convertirse en hombre /
no te dará más la mano para cruzar la calle.
Y entonces eres una galaxia que se apaga frágil en la distancia:
ves a tu hijo sonreír, correr hacia los confites, pelear,
como el Sol a la Tierra en su sueño azul.
Esa noche, fuera de la cámara, te preguntas cuál es la diferencia
entre vos y las huella de las gaviotas sobre la playa.
Mientras, tu hijo duerme en la habitación de al lado:
su respiración son las olas que bañan la arena.
Trenes
Hasta aquí te ha llevado tu ira:
un barco hundido por su propio capitán.
La mano abierta convertida en espada.
Estás sentado en una banca en la estación de trenes en Pamplona.
Tu mochila yace a tus pies; tu corazón es una llamada que nadie contesta.
El libro en tu regazo nada dice: las páginas una navaja contra tu garganta
Entonces piensas en el tren que no va a llegar /
en la ciudad en la que nunca estarás.
A la par tuya, un anciano sostiene un pase para una capital
a la que nunca podrá regresar, pero él no lo sabe todavía.
Sus lágrimas son una manada de perros furiosos.
Estas cicatrices no son tuyas, como tampoco lo es el viento,
pero así arden en tu piel. Y el poema gira como un tobogán.
Un ave, a la distancia, anuncia los tiempos que han de venir
a pesar de todo, contra la corriente, aunque no vengan.
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6 comentarios:
Tres preguntas:
1. ¿Sos Lucho Chacón, el poeta tico?
2. ¿Por qué decidiste escribir en tú? La tradición "antirretórica" costarricense usa/usamos el vos.
3. ¿Agujetas en lugar de cordones? ¿Es un intento de discurso neutro donde tu origen costarricense no se note?
4.¿Estás en Barcelona? Creí que estabas en Buenos Aires.
Perdón: dije tres pero resultaron cuatro.
Mae, esta genial esta nueva entrada, en especial Fotografia C y Fabra I Piug. Dele para adelante!
La mejor de las vibras. Cordones, agujetas, Buenos Aires, Sri Lanka, Gijon, Tu, Lesnar todo es lo mismo al fin de cuentas. ;-)
p.s. Mae estoy en el brete asi que sepa disculpar la falta de tildes, aqui los teclados estan configurados estilo Gringo.
Su blog aparece listado en el proyecto “Directorio de blogs de escritores costarricenses”:
http://directorioblogscr.blogspot.com/
Visite, comente, aporte con su material y sus ideas, invite a otros, en pro de una comunidad visible de escritores blogueros.
♥Fotografia C
Ya se la robe!
Dese x asaltado!
y deje d ofender la antirretorica costarricense jaja!
-Golddandelions
Lucho lucho.. los cánones me aburren, pero a vos te quiero montones ^_^
estemos hablando! como siempre.
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