jueves, 11 de marzo de 2010

En la esquina de la farmacia

(para la pareja que se instaló bajo mi ventana a las 3.20 a.m)

Contra la pared,
como la sombra de un fusilado,
se escurre un hilo de la madrugada:
orina, semen, palabras dichas
para hacerme sentir mejor.

2 comentarios:

Alexánder Obando dijo...

Tuanis. Esos encuentros furtivos son los mejores.

Recesionista dijo...

jaja!

Como siempre un gustazo pasar por tu blog

abrazos