martes 1 de diciembre de 2009

Felices... ¿fiestas?

1. Dylan sacó un disco navideño.
2. Ejemplares de “Sur” aún quedan en Claraluna, los finales. Después de estos, no hay más. ¡Lleváte el último!
3. Rudolf no existe.

viernes 27 de noviembre de 2009

#51 024 parte II

El amante

Ahora que su imagen golpea mi memoria,
ahora que poseo está página en blanco y pienso que es su cuerpo
y la veo consumirse frente a mis ojos, admito
que he realizado actos impuros, que he desacralizado su carne,
y que borré cualquier rastro de pureza o sanidad de su alma.

Y si bien es cierto que soy un monstruo,
que entre estas sábanas me la comí entera,
también es cierto que ella nunca dijo una palabra,
que muda dejó que yo poseyera el centro de su sexo
y que sólo imploró a dios
cuando ya no podía soportar más.

jueves 26 de noviembre de 2009

# 51 024

Consejos para una joven poeta

Escribe porque estás sola, devastadoramente sola,
y todas las luces en la ciudad se han apagado
como libélulas muertas, o como la ceniza que fuiste
alguna vez sobre su cama, y su pene era un faro
que intentaba mostrarte el camino hacia tu hogar.

Escribe porque no hay mano que te consuele;
porque la misma mano que alguna vez sostuvo la tuya
es ahora la que apaga el interruptor, abre la puerta
y te invita a entrar.

Jaime Gil de Biedma da un consejo a Luis Chacón

Oscuro como la tumba en la que yace tu enemiga,
la enemiga que vos y yo conocemos y de la cual te rehusás hablar
cuando apagás las luces, te quedás desnudo sobre el colchón
y recordás una mancha, una mano,
una mancha sobre la mano que parecía una horca,
su ropa interior sobre tu cama.

Entonces caminás por la calle con ella adentro tuyo
como una joya una penetración o un poema arrugado en tu bolsillo,
y jugás a que nadie puede oírte decir su nombre.
Cada paso una nota para cada letra.

Todo día mata mil palabras. Este amanecer, como lo ves ahora,
ya lo ha visto todo antes, y las sílabas que ahora pronunciás
ya han sido enunciadas. Nada más egoísta, entonces,
más gastado, que decir yo, ella,
ella y vos, corazón.

martes 24 de noviembre de 2009

This Is A Test

Poetry UCR II-09:

5 puntos. 1 pt cada respuesta correcta.

1. ¿Quién abre un poema con la línea Oh Captain, my Captain!

2. ¿Quién puede resolver (cuál es el más sabio) el siguiente poema de Stephen Crane:
A man feared that he might find an assassin;
Another that he might find a victim.
One was more wise than the other.


3. She walks in beauty / like the night es el inicio de un poema escrito por…

4. He disappeared in the dead of winter:
The brooks were frozen, the airports almost deserted,
And snow disfigured the public statues;
The mercury sank in the mouth of the dying day.
What instruments we have agree
The day of his death was a dark cold day.

Es el inicio de un poema escrito por… dedicado a la memoria de…

5. Completen la siguiente oración: Because I could not stop for death /

¿Muy difícil? Profesora Patricia: por favor, 100 corrido a la persona que las tenga todas buenas.
Y a mi visitante #51, 024: no se vale usar el internet ni consultarme a mi.

Listos. En sus marcas. Fuera.

domingo 22 de noviembre de 2009

Zapping

Cesare Maurel está en la TV.
Malpaís está en la TV.
Los surfistas están en la TV.
La playa está en la TV.
La del bikini a rayas está en la TV.
La historia de la pereza está en la TV.
La represión Iraní durante el Sha está en la TV.
El Mayo del ’68 está en la TV.
La caída del Imperio Romano está en la TV.
La separación genética está en la TV.
La masacre de indígenas en Guatemala está en TV.
El profesor Kershaw está en la TV.
El Ganges está en la TV.
Reed Richards está en la TV.
Bob Dylan está en la TV.
El Bernabeu está en la TV.
Paris Hilton está en la TV.
El terrorista está en TV.
Jesucristo está en la TV.
La salvación está en la TV.
El muerto está en la TV.
El cereal Special K está en la TV.
El gato que arrastró a la anciana fuera del incendio está en la TV
La luna está en la TV.
El bombardeo de Irak está en la TV.
Oprah está en la TV.
El amor está en la TV.
El político corrupto está en la TV.
La TV está en la TV.
Paraguay está en la TV.
Los exiliados de Chile están en la TV.
Mis amigos están en la TV.
Mi ex novia está en la TV.
Mis vecinos están en la TV.
El movimiento repentino y rápido de partículas subatómicas está en la TV.
La clonación de una oveja está en la TV.
La herida está en la TV.
El fantasma está en la TV.
La chavala que me gusta está en la TV.
Lula está en la TV.
Río de Janeiro está en la TV.
Sendero Luminoso está en la TV.
El israelí está en la TV.
La muralla de China está en la TV.
La camisa de seda japonés está en la TV.
El Celuless está en la TV.
Los desnudos están en la TV.
Los que no tienen nada están en la TV.
Los HIV positivos están en la TV.
Alexander Obando está en la TV.
El vampiro está en la TV.
El porno está en la TV.
Optimus Prime está en la TV.
Los sadomasoquistas están en la TV.
Los homosexuales están en la TV.
Los pedófilos están en la TV.
Los necrofílicos están en la TV.
Los leones africanos están en la TV.
Los que no se mueren de hambre están en la TV.
El efecto Doppler está en la TV.
Oppenheimer está en la TV.
Los zapatos están en la TV.
El primer ministro británico está en la TV.
El presidente está en la TV.
La decadencia está en la TV.
Los premiados están en la TV.
Los exitosos están en la TV.
Los perdedores están en la TV.
Los que lo apostaron todo están en la TV.
Los jugadores están en la TV.
La mano de Dios está en la TV.
La mano de Henry está en la TV.
La enfermedad está en la TV.
El odio está en la TV.
Vos estás en la TV.

1 + 1

Welcome to Comala

Los hijos de la revolución están aquí
para reclamarte sus muertos, sus desaparecidos:
la multitud una espada rota a la mitad
por la fortuna de la existencia, o del azar.

La ciudad trae el susurro de guerras antiguas,
antes del desengaño y sábanas manchadas,
como un bote perdido en aguas extranjeras,
o el minotauro asediado en su laberinto.

Quizá Borges estaba en lo cierto y el perdón
se encuentra más allá de la capacidad humana:
nunca la música de las esferas suena tan brillante,
tan incansable o increíblemente cruel, como en el tacto
del prójimo, quien desenfunda su pistola y transforma
la muerte en un puñado de polvo bajo el sol del desierto.


Graffiti encontrado en Versalles


Nada existe sino en sueños,
donde mi lujuria es salvaje e incontrolable
y un niño llora tras una puerta cerrada.

La multitud bajo el balcón pide mi cuello
a cambio de su pobreza. La palabra castigo
está escrita en sus lenguas, como una plegaria:
no existe rey sin la fuerza de su pueblo
no existe pueblo sin la fuerza de su revolución

El fulgor de sus antorchas parte el cielo
como un pájaro salido de los infiernos.
(La justicia del pueblo es la justicia de Dios).

Entonces, mientras me visto para hacer frente a la fortuna,
comprendo que esto también es un sueño:
y cierro la puerta, y lloro.

viernes 23 de octubre de 2009

La dimensión desconocida de los libros

Para la presentacion del libro "Los taxis nunca vendran vacios"

Quién se sube a un taxi viaja (de manera conciente o no contractual) en la ligera línea que nos separa entre ser extranjeros o habitantes. Mucho se ha dicho de las ciudades, las magnas luces los centros urbanos vistas de noche. Yo digo que detrás de uno de los vidrios de la fuerza roja, todo es turísticamente lejano: los objetos que no notaste con anterioridad adquieren otro valor. Sea inmenso o pequeño no es una pregunta, sino una cuestión de perspectiva.

Lo quiero decir es la dimensión desconocida: del otro mundo, el cual era nuestro hasta hace apenas unos pocos segundos, nos separa un cristal y la velocidad con que las personas se deslizan a nuestra derecha. Dentro de la cabina, por otro lado, el nuevo mundo es íntimo: el conductor es de pronto nuestro amigo, la maría un reloj hacia nuestro inexorable destino.

Analogías del viaje y de la vida hay muchas. No sé si del transporte público, pero puedo pensar en una justo en este momento: “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar”. Esa es clásica y conocida por todos, creo, pero sin duda existen más. Borges, muy seguro, estaría de acuerdo. Ahora, comparar un libro con un viaje en taxi… De esa no estoy tan seguro.

Supongo, pero eso hacemos todos: suponer, que el bajarse de ese taxi es como desprenderse de un libro. Lo hayás escrito vos o no (no entraré en cuestiones egoícas, me dijo una amiga una vez al discutir sobre literatura), regalar un libro, parir un libro, es dejar el mundo que hasta hace poco conocía tan bien, y dejar que se desvanezca. Y eso nos sucede a todos los que alguna vez hemos entregado un libro: sea por amor, amistad, locura o suicidio.

Obtener algo a cambio de este viaje es cuestión de mercaderes. Hay quienes venden sus libros. Otros, los más altruistas, los dan a cambio de nada, como si en ese acto existiera algo sagrado o cósmico. Sin embargo, hayás comerciado o cambiado un libro por tu alma o por dinero, no creo que exista nada que pueda reemplazar lo que acabás de perder. Te quedan, entonces, dos opciones: ser consecuente con la decisión, o robarlo de vuelta.

Por mi parte nunca he robado un viaje en taxi. Robar un libro, lo admito, es una de las tantas bajezas que llevo a mi nombre, pero jamás un libro que ya he entregado a otra persona con otras intenciones. Por tanto, me atrevo a afirmar que todos somos felices con la decisión de regalar un pedazo de universo.

Quiero decir también que un libro es nuestro lugar de confesiones. Dentro del auto, dentro del texto, saldamos nuestras cuentas y hacemos, como se dice, empate. El que peca y lee nivela, como si la cantidad de agua que entra es justo la cantidad de agua que sale. Eso, me dicen, se llama balance, y es lo que tanto nos recomiendan filósofos chinos, entre otros más new age.

Pero no estamos acá para discutir sobre filosofía oriental o del gran ying-yang. He intentado comparar el mundo privado de una cabina de un taxi con un libro, o con el abandono. A fin de cuentas, ambas cosas podrían ser lo mismo, o no ser absolutamente nada.

El libro como viaje, el taxi como medio. Dos líneas paralelas que, con el permiso que me tomo, entrecruzo hoy para hacer llegar mi punto. Entre una cosa y la otra, el perfecto pasajero que sólo viaja y ve salir las estrellas detrás de un vidrio polarizado. Así quizá, pero sólo quizá, los libros nunca vendrán vacíos.